Hoy hemos tenido el miércoles de ceniza en la catequesis de niños. Por una vez los niños no han armado la gorda, quizás sea porque la mayor parte de los padres estaban allí. El acto ha sido muy chulo, porque lo ha celebrado Manolo, nuestro diácono y colega, un tío supercercano a los jovenes, como deberían ser todos los curas.
En el núcleo del acto hemos escrito en unas hojitas aquello que queremos cambiar para este tiempo cuaresmal, de manera que todo esto iba despues a pasar a un cuenco grande donde ibamos a prender fuego. En esta cuaresma, todos, niños y padres nos proponemos cambiar algo de nosotros, eliminar un defecto. Es una buena propuesta para todos. Confía y cree en el Evengelio. Amén (Así sea).
miércoles, marzo 01, 2006
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