Bueno, el caso es que Nanterre era una ciudad de mala muerte, llena de delincuencia y sucia. Nos pasó de todo en el edificio en el que vivíamos 200 Erasmus. Os cuento un poco: Llegaba gente de la ciudad continuamente, a dar problemas básicamente. Teníamos dos camellos en el edificio, cuyas bandas se peleaban entre ellos, y un día quemaron el coche de uno de ellos, así que nosotros lo veíamos arder en frente de la resiedencia. Había un borracho (lo llamamos My friend, porque así se dirigía a la gente para hablar, lo que pasa que era un coñazo de tío y era mu cansino). Este siempre entraba en la residencia aprovechando que alguien abría para salir. Un día lo intentó uno echar y le pegaron una paliza sus amigos. No sería la primera paliza que daban a algún residente. La policía que trabajaba en el campus lo sabía todo, pero nunca hicieron nada, más bien eran amigos de la gente conflictiva. A los camellos no los echaron, en parte por culpa de muchos erasmus, que estaban interesados en que estos siguieran, pa comprarles la droga. A esto añadimos pintillas que entraban en las habitaciones de las tías, otros (todos de fuera) haciendo pintadas, tirando mesas por las ventanas y también habían algunos que meaban en las escaleras. Teníamos un vigilante dentro del edificio, de posiblemente 80 años y al que no se le entendía, no porque fuera francés, sino porque no vocalizaba.
En fin, yo deje a mitad de año la residencia y me fuí a un piso en París, pero muchos de los que se quedaron no aguantaron, y tuvieron que hablar directamente con la Comisión Europea. Hoy he leido un artículo publicado en el periódico francés "Libération", y parece que se han tomado medidas para mejorar la higiene y la seguridad de ese antro. No sé, espero que los nuevos Erasmus tengan más suerte que nosotros. Os dejo la única foto que encontré, de la puerta de la resi, que apedrearon un día. No encontré la del suelo lleno de sangre el día que bajé (habián pegado a uno), cuando todavía estaba la sangre líquida y el pegante seguía gritando como un poseso.






















