Creo que hay diferentes clases de envidias y unas son buenas y otras malas. Yo definiría varias:
1. Deseo de alcanzar una cualidad de otra persona, cuando esta es alcanzable.
2. Deseo de alcanzar una cualidad de otra persona, pero esta es inalcanzable.
3. Odio hacia otra persona por tener algo que tu no tienes.
4. Tristeza por no tener una cualidad que tiene otra persona.
5. Tristeza o pesar del bien ajeno.
La quinta es la definición que pone en mi diccionario. No he andado muy alejado de la definición, ya en la cuarta acierto, pero para mi eso no es envidia. La verdadera envidia ha de ser la que provoca odio a quien tiene aquello que tú no tienes.
De todas estas definiciones cabe una opinión y una salida en su caso: así, de la primera yo diría que es una situación normal que debe llevar a que cualquiera de nosotros luche por mejorarse y alcanzar eso que no tiene. La 2 debe llevar a pensar que somos diferentes y que no podemos tenerlo todo. Si una persona es más guapa que tú no debe importar, tú naciste así y de lo que no dependa de ti no se tiene ni que entrar a discutir, sino más bien preocuparse de lo que depende de uno. Si esa persona es, sin embargo, más culta, esto si es reparable y dependiente de nosotros.
La tercera definición es la peor de todas y la que más se acerca, a mi juicio a la definición de envidia. Lamentablemente hay muchos casos de estos y no hay que irse muy lejos para verlo. Yo lo encuentro en mi propia familia (para grados superiores al 2º, es decir, fuera de mis padres y hermano). y esta envidia es insana.
La envidia como todos los males tiene su parte buena, y es que bien afrontada llevara a que uno mejore, pero mal afrontada llevara al encogimiento, depresión y odio. Lo ideal sería:
1º Ser conscientes de las cualidades y los propios defectos.
2ºTratar de reparar los defectos y mantener las virtudes.
3ºEstar contentos con nuestra situación actual a pesar de nuestro deseo de alcanzar ese "querer ser", aunque sepamos que sería una mejora. Es una muestra más de que la felicidad esta en el proceso y no en el fin de alcanzar un determinado estado.